TEA (Trastorno del Espectro del Autismo)

No es una enfermedad (no tiene cura), es un grupo de trastornos complejos del neurodesarrollo, que afecta de por vida a 1 de cada 160 personas en el mundo. Se caracteriza, en tres grados variables, dependiendo de:

  • Deficiencias en la comunicación y habilidades sociales.
  • Comportamientos restringidos y repetitivos.

Actualmente el TEA engloba los conocidos:

  1. TRASTORNO DEL AUTISMO
  2. SÍNDROME DE ASPERGER
  3. TRASTORNO GENERALIZADO DEL DESARROLLO NO ESPECIFICADO

Al ser un espectro, hace que cada persona con autismo sea completamente diferente. Unos tienen más afectadas las relaciones sociales, mientras que otros el lenguaje. Otros son muy sensoriales, mientras que otros son extremadamente inteligentes o creativos.

LAS PERSONAS CON TEA TIENEN:

  • Dificultad en la reciprocidad social-emocional, jugar, tener relaciones sociales, etc.
  • Dificultad en la comunicación verbal y no verbal; lenguaje corporal, expresiones faciales, bromas, doble sentido y poco contacto ocular.
  • Dificultad para compartir el juego imaginativo/simbólico y hacer amigos.
  • Resistencia a los cambios, rituales y rigidez mental.
  • Ecolalia (repetición involuntaria de palabras o frases), aleteo, andar de puntillas o girar objetos.
  • Intereses restringidos en cuanto a gustos, temas, actividades y preferencias.
  • Normalmente, algún desorden del procesamiento sensorial; indiferencia aparente al dolor, frío o calor, rechazo a ciertos sonidos o texturas, un olfato excesivo o fascinación por las luces u objetos que giran.
  • Mucho que ofrecer y demostrarnos. ¡Descúbrelo!

¿TE IMAGINAS INTENTANDO MANTENER UNA CONVERSACIÓN Y ESCUCHAR HASTA 40 VOCES O SONIDOS DIFERENTES?

  • La sobrecarga sensorial que las personas con TEA reciben a diario es indescriptible para el resto de las personas. No solo tienen que vivir en un mundo donde no se les entiende, sino que tienen que relacionarse en un mundo lleno de obstáculos para ellos. No seamos un obstáculo más.
  • Las personas con autismo suelen ser cariñosas y risueñas; pero no saben cómo comportarse. Quieren jugar y participar; pero les cuesta interactuar a nuestra manera. La mayoría de las veces, ante la falta de lenguaje, se frustran por no poder expresarse y pueden mostrar comportamientos poco usuales: aleteo de manos, dar vueltas, gritar, rabietas o auto-golpearse.
  • Las personas con autismo no están en su mundo, intentan adaptarse al nuestro como pueden. Sienten y perciben de forma diferente. La mayoría de ellos tienen alterado el procesamiento sensorial, lo que significa que pueden ser o hipersensibles (sienten mucho) o hiposensibles (sienten poco).

Si identificas uno de estos signos de alerta, si ves que un niño emite sonidos o tiene un comportamiento poco usual, si ves que sus movimientos y conducta es diferente, que no habla pero sonríe y quiere jugar… ¡ACÉPTALO E INCLÚYELO!

DETECCIÓN

Cada niño con TEA es diferente a los demás, y la edad de detección puede varias según los casos, pero a pesar de todo ello, existen señales de alerta que hace recomendable una valoración exhaustiva profesional de su desarrollo. Además, al no existir pruebas médicas ni biológicas para su detección, no es hasta la edad en torno a los 18 y 24 meses cuando, mediante la observación de los siguientes factores de alerta descritos, se puede detectar:

(Los factores a continuación detallados son determinantes en un diagnóstico de TEA pero de manera aislada no implican que un niño o niña tengan un diagnóstico de trastorno del espectro autista, aunque sí que tienen que servir en todo momento para favorecer la derivación a estudio y evaluación especializada de los mismos).

Hacia los 12 meses de edad puede ocurrir: falta de balbuceo, señalar para pedir objetos, no reconocer su nombre ni responde a las llamadas, no implicarse en juegos interactivos típicos de los niños de su edad (“cucú”, “palmitas”, …). Entre los 12 y 18 meses falta de prerrequisitos fundamentales del lenguaje como son el decir palabras sencillas o la ausencia de balbuceo social con adultos. No enseñar objetos, ausencia de imitación, respuesta inusual ante determinados estímulos auditivos… Sobre los 2 años de edad ausencia en su lenguaje oral de frases de dos o más palabras, no implicarse en juegos compartidos o dificultades para mantener el contacto ocular. Son comunes también los movimientos repetitivos y esteriotipados, movimientos motores extraños.

“Mi hijo tiene 2 años y no habla…”

“Mi hijo no me mira a los ojos ni me echa de menos…”

“Mi hijo ha tenido un retroceso en su desarrollo y lenguaje…”

“Mi hijo no juega con otros niños…”

“Mi hijo no responde a su nombre, parece sordo…”

“Mi hijo tiene conductas repetitivas y estereotipadas…”

“A mi hijo parecen irritarle los ruidos, olores o que lo toquen…”

“Mi hijo habla y no tiene sentido lo que dice…”

Ante cualquier situación anómala que veas con tu hijo o cualquier niño, acude a un especialista. Puede ser un signo de alerta.

¡NO ESTÁS SÓLO!

TRATAMIENTO

En la actualidad, los TEA no tienen cura, pero si existe evidencia científica de que con una detección y atención temprana especializada e intensiva se mejora significativamente su desarrollo y la calidad de vida, tanto de la persona que lo padece como de su familia.

Entre todos los programas de intervención, existe un nexo común que es el hecho de que deben de ser programas individualizados, estructurados, y que deben implicar de forma intensiva a todos los entornos de la persona y deben incluir la familia de la persona con TEA, tanto en la detección como en el desarrollo de sus habilidades.

Saber potenciar y utilizar los puntos fuertes de las personas con TEA, como puede ser su capacidad en las habilidades visuales, así como sus intereses, nos ayudará a crear recursos de apoyo. Es muy importante estructurar su entorno haciéndolo más comprensible para ellos, ayudando de esta forma a fomentar su independencia y reducción de los niveles de ansiedad. Todos los programas de apoyo tienen que estar enfocados al desarrollo de sus habilidades comunicativas y sociales.

Las necesidades de la persona con TEA van cambiando a lo largo de su ciclo vital y los recursos de apoyo se deben ir adaptando a las diferentes etapas, jugando un papel fundamental la necesidad de que existan recursos educativos individualizados y especializados, a lo largo de toda su vida, así como un apoyo permanente a las familias, profesionales y servicios comunitarios que permitan su inclusión. Una vez alcanzada la etapa adulta, todos los recursos se tienen que volcar en torno a conseguir un vida lo más independiente posible, empleo y actividades ocupacionales, no abandonando su formación permanente.

Si desde la infancia educamos a nuestros hijos en la diversidad y a aceptar y querer lo DIFERENTE, no tendremos que diseñar material informativo como este. Aceptemos lo inusual y abracemos la diferencia.

En la Asociación ALTEA (Almería Trastorno del Espectro del Autismo) en Almería ofrecemos apoyo, orientación y asesoramiento a las familias y profesionales, desde la primera etapa de sospecha, hasta la evolución de la persona con TEA. El ALTEA luchamos por una sociedad y educación inclusivas. ¿NOS AYUDAS?